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Cortisol

Es una hormona producida por las glándulas suprarrenales. Estas glándulas están situadas justo por encima de los riñones, como su nombre indica. Las suprarrenales secretan cortisol como una respuesta al estrés. De ahí que al cortisol se le conozca como “la hormona del estrés”. Actúa como un neurotransmisor en el cerebro, especialmente cuando se presentan situaciones difíciles o de alto grado de tensión.
Dibujo de riñones humanos y alimentos frescos y saludables en la mesa
Mujer joven musculosa tonificada haciendo ejercicio

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Cuando los niveles de cortisol están balanceados nuestros órganos y sistemas funcionan en armonía. Sin embargo, cuando esta hormona se mantiene elevada puede derivar en una alteración endocrina conocida como “hipercortisolismo”, que produce efectos muy negativos en las funciones de las células de todo el cuerpo:

En el metabolismo de los carbohidratos, las grasas y las proteínas. O sea, que dependiendo de los niveles de cortisol es como tu cuerpo maneja el uso de todo lo que comes.

Regula los niveles de inflamación en tu cuerpo. Controla tu presión sanguínea y equilibra los niveles de azúcar en la sangre (glucosa). Controla tu ciclo de sueño y vigilia. Eleva la energía para que puedas manejar el estrés. Ayuda a equilibrar la sal y el agua del cuerpo. Contribuye con la memoria y la concentración.

Un exceso de cortisol puede alterar todas las funciones anteriores. Cuando el estrés se convierte en crónico, los niveles de cortisol se mantienen siempre altos, lo que equivale a decir que nuestro cuerpo está en un estado de lucha o pelea interna y todos los sistemas, indispensables para la supervivencia, no funcionan como deberían.

Nuestro organismo aumenta la secreción de esta hormona durante situaciones de estrés o ejercicio.

La producción de cortisol durante el ejercicio tiene efectos positivos. Dado que mejora la disponibilidad de energía para que pueda ser utilizada por las células. Cuando las células han utilizado la energía necesaria, los niveles vuelven a la normalidad.

El problema viene cuando se produce en exceso. Al producirse en exceso, las cantidades de glucosa en sangre aumentan al mismo tiempo. Toda esta glucosa no puede ser utilizada por las células, por lo que se acaba depositando en forma lipídica (grasa). Esta grasa, poco a poco se va acumulando y es lo que provoca que nos “estanquemos” al realizar ejercicio.

Esto no quiere decir que las personas que tengan una mayor producción de cortisol no puedan realizar ejercicio.

En la síntesis influyen la frecuencia y la intensidad de los ejercicios. Las actividades de resistencia, por ejemplo, no se recomiendan en estos casos. Esto se debe a que están directamente relacionados la intensidad del ejercicio y el cortisol. A mayor intensidad, mayor es la producción de cortisol.

El cortisol también tiene otros efectos en nuestros músculos. A niveles elevados, provoca la degradación del tejido muscular y la acumulación de grasa. Esto pasa, sobre todo, en horarios en los que deberían ser esos niveles más bajos. Las horas en las que la concentración es más baja es por la tarde-noche.