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Diccionario Deportivo​

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Fracturas óseas

Son rupturas totales o parciales de un hueso, que ocurren cuando este recibe una fuerza superior a la que puede resistir. Las más comunes son causadas por lesiones deportivas, accidentes y caídas y, dependiendo de su gravedad, pueden requerir cirugía.
Radiografía de un primer plano de fractura de pie en una consulta con un médico.
Mujer joven musculosa tonificada haciendo ejercicio

Conoce más

Existen distintas clasificaciones de las fracturas óseas, según la causa de la rotura del hueso, según el daño y según el trazo. Os contamos las más frecuentes:

 

Según la causa de la rotura:

  • Fracturas indirectas: se trata de la fractura más común, y se da en un punto distante al que la fuerza ha impactado.
  • Fracturas directas: ocurren cuando un impacto causa la fractura en el mismo punto de aplicación del golpe.
  • Fracturas patológicas: se producen debido al debilitamiento del hueso a causa de alguna patología.
  • Fracturas por estrés: son resultado del exceso de un esfuerzo exagerado y repetitivo.

 

Según el daño:

  • Fractura cerrada: el hueso y el exterior del cuerpo no se comunican y, por tanto, el hueso no sobresale por la piel.
  • Fractura abierta: el hueso y el exterior del cuerpo se comunican, por lo que se da una perforación de la piel y las partes blandas, y el hueso sobresale. En estos casos, hay riesgo de infección.
  • Fractura completa: cuando el hueso se rompe en dos partes.
  • Fractura en tallo verde: muy común en los niños, se da cuando se rompe el hueso, pero no se divide en dos partes. Es una fractura incompleta.
  • Fractura simple: el hueso se rompe en una parte.
  • Fractura conminuta: el hueso se quiebra en varios fragmentos.

 

Según el trazo (el patrón físico de la rotura):

  • Fractura transversa: el trayecto de la fractura es perpendicular al eje mayor del hueso. Suele ser provocada por un golpe directo.
  • Fractura lineal: la fractura está en el mismo sentido que el eje mayor del hueso, aunque no se mueve ninguna parte del tejido óseo.
  • Fractura oblicua: el trazo está inclinado sobre el eje mayor del hueso. Puede ser sin desplazamiento, de modo que los extremos fracturados queden unidos, o con desplazamiento, en caso de que haya una separación entre estos.
  • Fractura en espiral: similar a la oblicua, en este caso el trazo de la fractura tiene un trayecto espiral alrededor del eje del hueso.